Carlos Villarrubia: «Si no vives con confianza, acabas siendo un pedazo de carne con dos ojos»

28 febrer 2026

El periodista, escritor, compositor y guionista ha presentado su último libro en Tarragona

Esther Celma

Un vistazo a la extensa, extensísima obra del periodista, escritor, letrista, guionista y viajero Carlos Villarrubia (L'Hospitalet de Llobregat, 1955) perfila los puntos que deben unirse para descubrir al personaje: el programa de radio A pura alma, el podcast El niño del tobogán; libros como Zona sensible, Afectos en acción, Placeres compartidos, Conexiones naturales, El viajero emocional, Amor manando amor, Quedan más cielos, Mirada radialo su último libro, presentado recientemente en la librería La Capona de Tarragona, Soportales y corredoiras.

Más bien dicho, el penúltimo. El próximo Sant Jordi tiene previsto lanzar El hombre nube. Será una presentación nada convencional, en un formato muy de barrio -el suyo, Santa Eulàlia, muy cerca de la Ciutat de la Justicia-, de la forma que "me gusta a mi, con dos mesas con cervezas para charlar tranquilamente con los lectores". Así puede "conocerles un poquito para dedicarles el libro como se merecen", explica el más que poliédrico autor a Tarragona Cultura Digital.

Además, Villarrubia ha compuesto más de 500 letras interpretadas por artistas como Lucrecia, Martirio o Los Cómplices; firma varios musicalesÁngeles y demonios y dirige talleres de creación afectiva dirigido a los jóvenes. Su forma de hablar recuerda una cascada de sentencias, de lema de camiseta, de proclamas de manifestación, de un repentino grafiti poético. Al comentarle tanta contundencia, aclara: "Me salen frases redondas por tantos estribillos".

No para. Presenta un libro y ya tiene a punto otro.

En Tarragona he presentado muy tarde Soportales y corredoíras y eso que es una ciudad con una aura muy fuerte en mi vida. Yo de joven iba en tren a estudiar periodismo a la Autonóma de Barcelona y en la estación, conocí a Jordi Jaria y a Ferran Gerhard, dos grandes amigos de toda la vida. Ferran, que por desgracia ya no está entre nosotros, era una de las personas más buenas que he conocido nunca. Corrimos muchas aventuras y también publicamos juntos.

Cuando Jordi dio el salto a Madrid dejó vacante su puesto con Joaquim Maria Puyal y lo ocupé yo. Fue un gran maestro que me obligó a dejar de ser tímido encargándome trabajos bastante extremos. Tarragona, para mi, es sentirse como en casa y a lo mejor por eso es una de las últimas ciudades donde presento el libro.

Pues hablemos de él.

Es un pequeño homenaje a los recuerdos, la reivindicación de la memoria como capacidad para manternos vivos. Los caminos son como alas de ángeles, muchas de las corredoíras abiertas por los bueyes tienen un carácter iniciático. Los bueyes, que son bestias imponentes, marcan con su paso un camino mágico en la hojarasca. Cerca de donde vive mi madre, en Galicia, el bosque parece encantado con una atmosfera de vapores que surgen de la tierra, hechos de lo visible y de lo invisible, como la memoria. Lo invisible me interesa mucho.

¿Por qué?

Porque tenemos que partir de la vida a los hechos y a la acción. Vengo de la literatura de la imagen, muy vinculada al ritmo y al movimiento. La vida hay que vivirla además de pensarla. Hoy día hay una desconexión tremenda, con una tendencia muy fuerte a ver obstáculos dónde no los hay. Hemos quemado tanta energía en el búnker que es como si hubiéramos gastado todo el oxígeno y nos faltara el aire, pero no es así. A mi me encanta trabajar con la gente joven, notar una reconexión. Me obsesiona explicarles que ha sido el persona a persona lo que me ha abierto todas las puertas, yo no he presentado un currículum en mi vida. La calidad humana lo es todo.

¿La confianza como bandera?

Es fundamental, pero también hay que ser consciente de que cuando abres tu alma de par en par, corres el riesgo de ir a parar a la intemperie, que es un espacio muy duro y muy frío, pero del que también se sale. Vale la pena correr ese riesgo. Ahora mismo sufrimos de un excesivo bienestar, pocos se atreven a abandonar la comodidad. La vida no es confortable, exige sacrificio, acción, perseverancia, la búsqueda activa de colaborar con los otros, de conectar con las personas. Cada uno de nosotros ocupa un lugar en el mundo que crece cuando lo abres y lo compartes.

A la vista está que lo del persona a persona le ha dado resultados.

Cuando conoces a alguien no es azoroso, aunque no se sabe como se atará la bota más adelante, no tengas ninguna duda de que algo bueno surgirá de esa coincidencia que te regala la vida. Gracias al persona a persona, me dediqué al reporterismo cultural y he viajado por medio mundo siguiendo la estela de grandes escritores. Es un trabajo de élite que, al final, me llevó a producciones audiovisuales. Empecé como guionista y acabé como director gracias a un viaje a Ibiza. Todo casualidades o no, porque cuando te abres se teje una conexión.

Esa facilidad para abrirse y conectar, ¿la ha aprendido o lo ha perfeccionado porque ya la lleva de serie?

Un poco tengo la suerte de tener este carácter y de unos orígenes amantes de la cultura, del saber, de la educación y de la enseñanza. Mis padres se conocieron en un tranvía porque los dos iban leyendo. Es una historia muy romántica y muy humana.

¿Tiene hermanos?

Uno, ocho años mayor que yo, catedrático de Física. Tenemos modos de vida muy distintos, pero nos llevamos muy bien. Yo me guio por las corazonadas y el es puro raciocinio, pero aqui estamos.

Reivindica conexión personal en plena era digital, con la sabida paradoja que nos conectan las pantallas, pero cada vez hay más solitarios o más sensación de soledad en compañía.

Ahora se sufre de lo que yo llamo el síndrome del cristal opaco, en la que uno parece transparente pero ni intenta entrar a fondo a tomar en cuenta a la persona que tiene delante. Hay que dedicar un tiempo y un esfuerzo de calidad a las personas y se está perdiendo cada vez más. Hay que entender que la vida no se ciñe a ninguna regla. La vida es ácrata, a veces caprichosa, a veces salvaje, pero siempre te devuelve lo que le das y no puedes darle indiferencia ni pasividad. Lo mío no es una obra, es una vida en la que quizás ni siquiera se ha publicado lo mejor. Todo es una forma de vivir.

¿Tiene alguna asignatura pendiente?

Creo que ninguna, Si conectas con los jóvenes, ya es suficiente en la vida. A lo mejor, como vengo de un familia muy tradicional, pues no he cumplido su sueño de crear una familia. He tenido muchas novias, pero nunca he convivido con una mujer ni tengo hijos. Sin embargo, no me siento vacío, al revés. He jugado con las cartas que me ha dado la vida.

Parece que con más triunfos que bastos.

Gracias, pero yo he arriesgado, he puesto el corazón sobre la mesa. Se pasan momentos de duda todos los días. La convivencia con los demás es dura, incluso la gente que te quiere intenta desequilibrarte porque ser autosuficiente está muy incomprendido, es incluso un insulto y no debería de ser así. Cada uno debería serlo para poder dar auténtico amor y compañía a los demás. La vida es una inversión afectiva y siempre recomiendo ser buena persona.

Si no vives con confianza, acabas siendo un pedazo de carne con dos ojos.

Troba'ns a les xarxes

Articles recents

Resum de privacitat

Aquest lloc web utilitza galetes per tal de proporcionar-vos la millor experiència d’usuari possible. La informació de les galetes s’emmagatzema al navegador i realitza funcions com ara reconèixer-vos quan torneu a la pàgina web i ajuda a l'equip a comprendre quines seccions del lloc web us semblen més interessants i útils.

Més informació a la nostra "Plana d'avís legal i Política de Privacidat del lloc web"