Es bastante frecuente usar la expresión “pecado de juventud”. Casi siempre se utiliza para referirse a obras que un autor ha realizado al principio de su trayectoria. La relación con ellas suele transitar entre una actitud indolente, una tierna displicencia nostálgica, cuando no una autocrítica feroz e injustamente desproporcionada.
Uno intenta no caer en eso. En realidad debo confesar que no me gusta el concepto de pecado y, además, no tengo nada en contra de la idea de juventud, más bien al contrario.
Dicho esto, DUET RÁPSODI, es el título de una música escrita e inmediatamente grabada allá por el año 1982. La miro con respeto y misterio, todavía hoy. Nunca ha sido tocada en directo.
Su título es engañoso (deliberadamente).
No es un dueto, aunque tal vez sí tenga algo de rapsodia.
Con el paso del tiempo he ido observado que ahí estaban apuntadas propuestas estéticas y tímbricas que luego he ido limpiando, seccionando y nuevamente desarrollando o comprimiendo -según el caso- y que han dado lugar a “nuevas músicas”. En todo caso, hijas de ésta.
La instrumentación es, como mínimo, curiosa:
Tres pianos distintos, a saber: “Steinway” gran cola, “Petroff” (preparado) y piano “zender”.
Acordeón “Sonola” modelo exclusivo procesado analógicamente.
Más la colaboración impagable de contrabajo y batería.
Tengo la tentación de usar el concepto de Carl Jung (el mejor discípulo de Freud), para explicar, explicarme, lo que he hecho con ella a través de los años.
El concepto referido es el de orden implicado Vs. Orden desplegado. Imagino la pieza como un núcleo de información musical (orden implicado) y a lo largo de una evolución compositiva “estiro” y estiro esa información, revisitándola, a veces consciente y a veces inconscientemente y beneficiándome en la actualidad del orden desplegado surgido de la misma.
Conrad Setó
Música associada: DUET RÁPSODI






